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Mad Cool Día 1: Metallica, mucho ‘british’ pop y la ruptura de dos guiris.

Publicado en Diario ABC el 7 de Julio de 2022: https://www-abc-es.zproxy.org/cultura/musica/vuelve-cool-tras-tres-larguisimos-anos-20220707005700-nt.html

Es mi primera vez y tengo ganas. Nunca he estado en un festival y qué mejor forma de estrenarse que el Mad Cool, que vuelve tras tres años de inciso pandémico. Se notan muchas ganas en el público; llega pronto y con ganas de consumir. En las primeras horas hay caos con la app oficial, que la organización ha creado a fin de gestionar pagos dentro del recinto. Sospecho que es su estrategia para evitar que alguna caseta de Rinconetes y Cortadillos les haga el lío, pero no llegó a funcionar en toda la jornada.

Antes de Metallica hay varias bandas, algunas mejor que otras. Suenan muy bien Frank Carter and the Rattlesnakes, que tocan un rock-pop totalmente británico muy distorsionado pero fino; recuerdan un poco a White Stripes. Varias centenas de fans, en su mayoría expatriados de las islas, disfrutan de sus guitarras pesadas y un batería muy competente. El día fue muy inglés, con Placebo, Yungblud y Wolf Alice como máximos exponentes.

Lo que el público venía a ver arrancó a las diez menos cuarto, con el sol ya más fuera que dentro. Metallica es una de esas bandas que no necesita de presentaciones y clichés, ellos mismos se introducen con «Enter Sandman», que suena sorprendentemente bien incluso a 100 metros del escenario. Su espectáculo es todo potencia y electricidad; a mí, que no les había visto nunca antes, me sorprende la cantidad de peso que tiene la guitarra de Kirk Hammett en todas las canciones, ya sea con solos o ‘riffs’, esos patrones rítmicos que son el vademécum del heavy metal. James Hetfield y su voz, a ratos rasgada y a ratos gutural, parecen sacados de un casting. Su experiencia le hace dominar el escenario y consigue comunicarse de forma casi personal con las 50.000-60.000 personas que debe haber entre nosotros. Nos separa un océano de cabezas y manos alzadas pero le siento aquí, en el tímpano.

Los clásicos son los clásicos y nunca van a fallar. Suenan «Nothing else matters», «Whiskey in the jar», «Seek and destroy»… el público las celebró como gol en el 92′.

«Sad but true» otra buena canción, suena hacia la mitad del concierto y deja claro que estamos ante grandes músicos. Sus raíces son el blues (como las de casi toda la música popular) pero son de esos chicos rebeldes a los que Led Zeppelin les parecía una banda de suaves. A través de la batería, un bajo enorme y la vuelta de tuerca que le dan a los ritmos, lo realmente vanguardista del género, inventaron un estilo mucho más salvaje y espectacular que suena bien en disco y brilla en directo.

Decido darme un paseo a ver qué se cuece. Dejo a Hammett haciendo otro solo kilométrico y busco el baño. De camino escucho «It’s raining men» y veo tremenda fiesta montada en la caseta de Vibra Mahou. Una silueta delgada busca un mechero mientras mueve las caderas; manipula la mesa de mezclas y su canosa melena vuela libre. Es Mario Vaquerizo, la Nancy más rubia, ejemplo claro de la diversidad que ofrece el Mad Cool: aquí hay algo para todos.

Vuelvo a Metallica justo para el final. «One» y «Master of puppets», con fuegos artificiales de regalo, ponen la guinda a una actuación redonda de los americanos. La inauguración concluye con Twenty one pilots, muy divertidos.

Ya es noche cerrada. Refresca y echo de menos una rebequita. Mario sigue pinchando («In the navy») y se ha desabrochado dos botones más de la camisa. Empieza la procesión de borrachos que trastabillan y una pareja de guiris rompe entre lágrimas. «¿Qué haces aquí si no confías en mí?» Ella calla y se suena los mocos, y me da la sensación que hay algo más tras esa pregunta. Una verdad incomoda que él no reconoce, quizá un corazón roto por el pasado. Se separan, ella llora. A unos metros, dos hombres se sorben el alma en un beso de película y pienso: «Qué tremendamente extraño es estar vivo».

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