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Michael Bublé: El último «crooner» en Madrid

Con un instrumental de la orquesta con cierto aroma Bond y una rompedora versión de “I’m Feeling Good” arrancó su noche en Madrid el canadiense Michael Bublé. Desde el brillo de sus zapatos hasta los juegos de luz y color que se proyectaron sobre el escenario todo fue perfecto; un exitoso ejercicio de comunicación no verbal y subconsciente cuya misión fue reforzar la imagen de Bublé de elegante baladero.

Tras su primera ovación de la noche, Bublé interpretó “Haven’t Met you Yet”, probablemente su tema más popular. Aunque daría para un ensayo el análisis musical del arreglo de esta bella canción, es imposible no destacar cómo las inflexiones musicales y energía le dan el espacio para empezar a utilizar la pasarela y entrar en contacto con el público.

Such a Night, esa vieja canción de los Drifters, cobró nueva vida con un excitante ritmo de baile en lo que fue uno de los puntos álgidos de la noche. Su voz brilló especialmente, demostrando su capacidad para cantar de una forma única canciones que han sido versionadas hasta la extenuación.

Bublé se mantuvó toda la noche cerca del respetable. Cariñoso y bromista, en ningún momento dio la impresión de colocarse por encima de sus músicos ni de despreciar a sus fans. ¡Incluso le robó el teléfono a una joven que en las primeras filas hacia una videollamada con su novio para cantarle a él directamente!

Destacó “Love you Anymore”, una de sus composiciones originales donde se pudo apreciar cómo difiere su estilo del de sus maestros de Tin Pan Alley.

En su material original ha asimilado elementos del pop moderno que se han mezclado con sus raíces jazzísticasde crooner.

Se nota en las melodias y en cómo trata la repetición, elemento distintivo del Pop. Interpretó también la canción favorita de su abuelo, You’ll never Know”, que trajo una atmósfera muy íntima al Wizink Center.

Michael Bublé es pura clase sobre el escenario. Sus movimientos de tacón y contoneos de cadera son de otro siglo; como lo es, a primera vista, su música. Prácticamente ningún artista va de gira por el mundo hoy en día con una orquesta de casi 30 músicos. Bublé es el último de una larga tradición de «crooners» que se inició en los albores del siglo XX y que ha contado entre sus filas con genios como James Dean, Count Basie y Frank Sinatra.

La orquesta, una Big Band con sección de cuerda añadida, demostró estar al más alto nivel; interpretando arreglos muy complejos alternando entre la suavidad de una caricia y la violencia de un bofetón.

Tras agradecerle a Madrid el cariño recibido en los últimos años, sonó “Home”, otro de sus temas con ecos jazzísticos pero con clara sensibilidad popera.

Con un final apoteósico con los músicos intercambiando solos y el canadiense ovacionado en el centro de la pista, concluyó uno de los conciertos más completos de los últimos meses en el Wizink Center. La propuesta de Michael Bublé es atemporal, como los estandárs de jazz interpreta. No importa cuánto evolucione la sociedad, siempre se valorará la elegancia y la sencillez; la clase de un artesano de la canción.

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